¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando tomás agua contamina?
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Un recorrido por los riesgos reales del agua sin tratar, con datos de la OMS, el CDC y estudios costarricenses

Tratar el agua correctamente —filtrar y desinfectar— es la barrera que separa una fuente de agua de un problema de salud pública
El agua es indispensable para la vida, pero cuando no se trata correctamente puede convertirse en el principal vehículo de transmisión de enfermedades. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que al menos 1.700 millones de personas en el mundo consumen agua contaminada con materia fecal, y que las enfermedades diarreicas asociadas a un abastecimiento de agua, saneamiento e higiene inadecuados causan aproximadamente 505.000 muertes cada año.
En este blog repasamos qué contaminantes biológicos y químicos pueden estar presentes en el agua sin tratar, qué problemas de salud provocan, quiénes están más expuestos, cómo está la situación en Costa Rica, y por qué la combinación de filtración y desinfección —no una sola de las dos— es la forma correcta de proteger el agua que consumís.

El agua contaminada sigue siendo una de las principales causas de enfermedad y muerte prevenible en el mundo
¿Por qué el agua puede "verse limpia" y no estarlo?
La transparencia de un vaso de agua no dice casi nada sobre su seguridad microbiológica o química. Las bacterias, los virus y los quistes de protozoos son demasiado pequeños para verse a simple vista, y muchos de los contaminantes químicos más peligrosos (arsénico, plomo, nitratos) no tienen sabor, olor ni color perceptibles en las concentraciones que representan un riesgo para la salud. Por eso, la única forma confiable de saber si un agua es segura es analizarla en laboratorio y tratarla de forma consistente, no confiar en su apariencia.

Lo que no se ve también cuenta: bacterias, virus y protozoos son invisibles a simple vista en el agua
Los contaminantes biológicos y las enfermedades que causan
El agua puede albergar distintos tipos de microorganismos, cada uno con un comportamiento y un riesgo distintos.
Bacterias
Las bacterias patógenas suelen llegar al agua por contaminación fecal —de aguas residuales mal tratadas, letrinas cercanas a pozos, o heces de animales— y son responsables de buena parte de la carga de enfermedad diarreica a nivel mundial:
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Patógeno |
Enfermedad |
Síntomas principales |
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E. coli (cepas patógenas) |
Gastroenteritis |
Diarrea, en casos graves con sangre; algunas cepas pueden causar síndrome urémico hemolítico |
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Salmonella spp. |
Salmonelosis |
Fiebre, diarrea, dolor abdominal, vómitos |
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Shigella spp. |
Shigelosis (disentería bacilar) |
Diarrea con sangre y moco, fiebre, cólicos abdominales |
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Vibrio cholerae |
Cólera |
Diarrea acuosa severa y deshidratación rápida, potencialmente mortal sin tratamiento |
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Campylobacter spp. |
Campilobacteriosis |
Diarrea (a veces con sangre), fiebre, dolor abdominal |
Virus
En cuanto a virus, en el agua es muy frecuente encontrar:
- Rotavirus: la principal causa de diarrea grave en niños menores de 5 años a nivel mundial.
- Norovirus: extremadamente contagioso; puede causar brotes de gastroenteritis aguda incluso con una dosis muy baja del virus.
- Hepatitis A: ataca el hígado; puede causar ictericia, fatiga intensa y, en casos severos, daño hepático prolongado.
Protozoos y parásitos
A nivel de protozoos y de parásitos los siguientes son muy comunes:
- Giardia lamblia: causa giardiasis —diarrea prolongada, gases y malabsorción de nutrientes— y puede persistir semanas si no se trata.
- Cryptosporidium: forma quistes (ooquistes) muy resistentes a las dosis convencionales de cloro; causa diarrea severa, especialmente peligrosa en personas inmunocomprometidas.
- Entamoeba histolytica: causa amebiasis, que puede provocar disentería y, en casos graves, abscesos en el hígado.
Según la OMS, la diarrea es la tercera causa de muerte en niños de 1 a 59 meses de edad, con 443.832 muertes anuales en menores de 5 años. La inmensa mayoría de estos casos son prevenibles con agua tratada correctamente, saneamiento adecuado e higiene.
Los contaminantes químicos: el riesgo silencioso
A diferencia de los microorganismos, los contaminantes químicos no suelen causar síntomas inmediatos. Su daño es acumulativo y muchas veces se manifiesta años después de la exposición, lo que los hace más difíciles de asociar con el agua de consumo. Este tipo de contaminantes pueden estar presentes en el agua aunque se vea muy limpia y transparente.
Arsénico
Presente de forma natural en aguas subterráneas de ciertas zonas geológicas, el arsénico es inodoro e insípido. La exposición crónica se ha asociado con lesiones en la piel y un mayor riesgo de cáncer de piel, vejiga y pulmón, además de efectos cardiovasculares.
Plomo
Rara vez proviene de la fuente de agua original: se filtra al agua desde tuberías, soldaduras o accesorios de plomería antiguos. Según la EPA y el CDC, no existe un nivel de exposición al plomo que se considere seguro, y sus efectos son especialmente graves en niños, donde puede afectar el desarrollo neurológico y cognitivo de forma permanente.
Nitratos
Provienen típicamente de la escorrentía agrícola (fertilizantes), fosas sépticas o aguas residuales. En bebés menores de 6 meses, el consumo de agua con niveles elevados de nitratos puede causar metahemoglobinemia —conocida como "síndrome del bebé azul"— una condición que reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno.
Subproductos de la desinfección
Paradójicamente, hasta el proceso de desinfección puede generar riesgos si no se maneja correctamente: cuando el cloro reacciona con materia orgánica presente en el agua, se forman subproductos como los trihalometanos (THM), que distintos estudios han vinculado con un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer a largo plazo. Esto no es un argumento en contra de la desinfección —que sigue siendo indispensable— sino a favor de dosificarla correctamente y de considerar tecnologías complementarias como la luz UV.
¿Quiénes están más expuestos al riesgo?
Los siguientes gruppos de personas son particularmente más vulnerables a los riesgos descritos:
- Niños menores de 5 años: su sistema inmunológico aún se está desarrollando y son mucho más vulnerables a la deshidratación por diarrea.
- Adultos mayores: con mayor probabilidad de tener condiciones de salud subyacentes que agravan cualquier infección.
- Personas inmunocomprometidas: para quienes microorganismos como Cryptosporidium representan un riesgo considerablemente mayor.
- Mujeres embarazadas y bebés: particularmente vulnerables a contaminantes como los nitratos y el plomo.
- Comunidades con acceso limitado a tratamiento: zonas rurales o alejadas de la red pública, que suelen depender de pozos o nacientes sin tratamiento continuo.
La situación del agua en Costa Rica
Costa Rica tiene, en términos regionales, una cobertura de agua potable relativamente alta: según datos publicados en la Revista Tecnología en Marcha del Instituto Tecnológico de Costa Rica, en 2016 un 91,8% de la población tenía acceso a agua de calidad potable, aunque un 99,5% recibía agua por tubería. Esa diferencia implica que, aun con una cobertura de acueducto casi universal, unas 400.000 personas no tenían acceso a agua que cumpliera con los estándares de potabilidad ese mismo año.

Cobertura de agua de calidad potable en Costa Rica y la meta nacional al 2030
El mismo estudio documenta una correlación clara entre la mejora en la cobertura de agua potable y la salud pública: entre 2000 y 2015, mientras la cobertura de agua potable subía de 75% a más de 91%, la mortalidad infantil en menores de 5 años bajó de 4,5 a 0,9 por cada 10.000 habitantes. También se documentaron, en el período 2001-2016, incidentes de contaminación del agua con hidrocarburos, nitratos, metales pesados, plaguicidas y arsénico en distintas partes del país.
El Ministerio de Salud y el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) mantienen un monitoreo continuo de parámetros como los trihalometanos en el Gran Área Metropolitana, confirmando que los niveles se mantienen dentro de lo permitido por el Reglamento para la Calidad del Agua Potable (Decreto N.º 38924-S). Este tipo de vigilancia constante es, precisamente, la razón por la que tratar el agua no debería depender únicamente de la fuente de la que provenga.
¿Por qué un solo método de tratamiento no basta? ¿Por qué es necesario una barrera múltiple?
Es común pensar que basta con "filtrar" o con "ponerle cloro" al agua, pero ningún método por sí solo cubre todos los riesgos:
- La filtración retiene partículas, sedimentos y, según la tecnología, algunos contaminantes disueltos, pero no garantiza por sí sola la inactivación completa de la carga biológica del agua.
- La desinfección (cloro, luz UV, ozono) inactiva bacterias, virus y protozoos, pero no elimina partículas, metales pesados ni la mayoría de los contaminantes químicos disueltos —y, mal dosificada, puede generar sus propios subproductos, como se explicó antes con los THM.
Por eso los sistemas de tratamiento de agua modernos, tanto municipales como residenciales, se diseñan siguiendo el principio de "barrera múltiple": varias etapas complementarias que, juntas, cubren los riesgos que ninguna etapa individual cubre por sí sola.

El principio de barrera múltiple: cada etapa cubre lo que la anterior no elimina
¿Qué podés hacer para proteger tu agua?
A continuación se enumeran algunas de las recomendaciones más básicas que no deben ignorarse:
- Conocé la calidad de tu agua: si tu fuente es un pozo, una naciente o cualquier sistema que no sea la red pública monitoreada, hacé análisis de laboratorio periódicos. Muchos de los contaminantes más peligrosos no se detectan a simple vista, gusto ni olor.
- Instalá filtración adecuada al problema real: un filtro de sedimentos no resuelve un problema de arsénico, y un sistema para hierro y manganeso no sustituye la desinfección. El tratamiento debe responder a lo que el análisis de agua encontró.
- Asegurá una etapa de desinfección confiable: cloro correctamente dosificado, luz UV o cualquier tecnología de desinfección validada, en función del uso final del agua.
- Dale mantenimiento a los equipos: un filtro saturado o una lámpara UV vencida dejan de proteger, aunque el equipo siga instalado y "funcionando".
- No asumas que el agua es segura solo porque se ve limpia: la transparencia no es un indicador confiable de seguridad microbiológica ni química.
Conclusión
El agua contaminada sigue siendo, hoy, una de las principales causas de enfermedad prevenible en el mundo, y Costa Rica no está exenta del reto: todavía hay cientos de miles de personas sin acceso a agua de calidad potable, y episodios documentados de contaminación química en distintas zonas del país. La buena noticia es que se trata de un riesgo perfectamente manejable con las herramientas correctas: conocer la calidad del agua que consumís, filtrarla según el problema específico que tenga, y desinfectarla de forma confiable. En Hidroteco podemos ayudarte a evaluar tu agua y diseñar el sistema de tratamiento que corresponda a tu situación.
Biografía
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Mora-Alvarado, D., & Portuguez-Barquero, C. F. (2018). Agua para consumo humano y saneamiento en Costa Rica al 2016. Metas al 2022 y al 2030. Revista Tecnología En Marcha, 31(2), 72. https://doi.org/10.18845/tm.v31i2.3625
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